“Habitación
blanquísima del interior de la casa de Bernarda. Muros gruesos. Puertas en arco
con cortinas de yute rematadas con madroños y volantes. Sillas de anea. Cuadros
con paisajes inverosímiles de ninfas o reyes de leyenda. Es verano. Un gran
silencio umbroso se extiende por la escena.” (Federico
García Lorca, Aproximaciones 338)
Este
es la introducción del primer acto. Nos ayuda a pintar una imagen del drama que
va a suceder. Todas las cosas son símbolos que Lorca usa para representar
distintas emociones y sentidos. Por ejemplo La Habitación blanquísima, tal vez
es un símbolo de algo puro y bello. Bernarda pone un gran énfasis en cuanto a
la limpieza de su casa. Dice que La Criada “debía haber procurado que todo esto
estuviera más limpio”. Irónicamente La Poncia dice que “Ella, es la más aseada;
ella, la más decente; ella, la más alta.” También dice que “si Bernarda no ve
relucientes las cosas me arrancará los pocos pelos que me quedan.” Pensamos que
la casa es un lugar tal como un templo, Un lugar espiritual. Pero es irónico
que entren las personas vestidas en negro. Dice que la casa tiene “Muros gruesos,”
¿tal como un castillo? ¿Ó una prisión, que no puede escapar ni penetrar? Hay
pinturas de cosas increíbles e ilógicas. Tal vez para influir y contribuir a la
atmósfera oscura de que no hay escape.
Todo eso me hizo pensar en la escena en una
película clásica de Disney. “La Bella y La Bestia”
Hay
un castillo bello, espacioso, con muros gruesos, pero a la vez es un lugar
solitario, oscuro, y misterioso. Hay una rosa que es un símbolo de la vida de
La Bestia. Él tiene sus siervos que limpian y esperan un día ser humanos, o sea,
libres otra vez. Ellos fueron cambiados a muebles, no tienen la culpa, pero
están afectados. Todos viven bajo la ley de la bestia. Eso suena un poco como
La Casa de Bernarda Alba. En las películas y los libros hay un mundo de
símbolos donde cada cosa representa algo más. Y este drama, por ninguna manera,
es una excepción.
