Thursday, September 27, 2012

“Habitación blanquísima del interior de la casa de Bernarda. Muros gruesos. Puertas en arco con cortinas de yute rematadas con madroños y volantes. Sillas de anea. Cuadros con paisajes inverosímiles de ninfas o reyes de leyenda. Es verano. Un gran silencio umbroso se extiende por la escena.” (Federico García Lorca, Aproximaciones 338)

            Este es la introducción del primer acto. Nos ayuda a pintar una imagen del drama que va a suceder. Todas las cosas son símbolos que Lorca usa para representar distintas emociones y sentidos. Por ejemplo La Habitación blanquísima, tal vez es un símbolo de algo puro y bello. Bernarda pone un gran énfasis en cuanto a la limpieza de su casa. Dice que La Criada “debía haber procurado que todo esto estuviera más limpio”. Irónicamente La Poncia dice que “Ella, es la más aseada; ella, la más decente; ella, la más alta.” También dice que “si Bernarda no ve relucientes las cosas me arrancará los pocos pelos que me quedan.” Pensamos que la casa es un lugar tal como un templo, Un lugar espiritual. Pero es irónico que entren las personas vestidas en negro. Dice que la casa tiene “Muros gruesos,” ¿tal como un castillo? ¿Ó una prisión, que no puede escapar ni penetrar? Hay pinturas de cosas increíbles e ilógicas. Tal vez para influir y contribuir a la atmósfera oscura de que no hay escape.

Todo eso me hizo pensar en la escena en una película clásica de Disney. “La Bella y La Bestia”




             Hay un castillo bello, espacioso, con muros gruesos, pero a la vez es un lugar solitario, oscuro, y misterioso. Hay una rosa que es un símbolo de la vida de La Bestia. Él tiene sus siervos que limpian y esperan un día ser humanos, o sea, libres otra vez. Ellos fueron cambiados a muebles, no tienen la culpa, pero están afectados. Todos viven bajo la ley de la bestia. Eso suena un poco como La Casa de Bernarda Alba. En las películas y los libros hay un mundo de símbolos donde cada cosa representa algo más. Y este drama, por ninguna manera, es una excepción.





Thursday, September 20, 2012


Yo no soy yo.
Soy éste
que va a mi lado sin verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido

El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando oído,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.
(Yo no soy yo, Juan Ramón Jiménez, aproximaciones 210)

                La primera línea de este poema me hizo pensar mucho. Tiene un misterio que no es tan fácil de entender, y que puede ser interpretado muy diferentemente. En la segunda estrofa el poeta usa mucha anáfora. Eso nos ayuda a comparar los contrastes que hace el autor.  El autor nos hace sentir que la persona  es mucho más de lo que observamos. Cuando pienso en esta cita viene a la mente el Hulk! Quien no tiene control de su lado obscuro. Él tiene este problema que “va a su lado”. Vemos que nuestro exterior no es siempre como parezcamos adentro.

 Verdaderamente lo que realmente nos importa es nuestro interior. Nuestra personalidad, mentalidad, caridad y nuestros pensamientos nos definan. Pero como dice el poema “a veces, olvido.” De vez en cuando nosotros olvidamos quienes somos. Tratamos de vestirnos como otras personas, tratamos de actuar como otras, y olvidamos que somos únicos. No debemos negar que todos somos iguales. Eso me hizo pensar en una película que se llama “Rigoletto”. En la película hay un hombre misterioso  con una deformación física, que se llama Ribald. Al principio las Personas del pueblo creen que él es un monstruo, pero a fin de cuentas  ellos le malentienden. Él es totalmente diferente de lo que parece. En la última parte de la película, Ribaldi, rescata a una niña que se estaba ahogando, pero poco después él se muere.


 Necesitamos entender que las personas no son siempre como parecen sino que hay diferentes características en cada individual, y nuestro carácter “quedará en pie cuando muramos”. Una de las cosas más difíciles en el mundo es ser si mismo, en un mundo que esta tratando de hacerse como cada otra persona. 





Tuesday, September 11, 2012

Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra; 
que yo aquí tengo por mío 
cuanto abarca el mar bravío 
a quien nadie impuso leyes. 
(Carmelo Virgillo, Aproximaciones, 189)

          Esta oracion viene de un poema que se llama “Canción del pirata” escrito por José de Espronceda. Se habla del privilegio de la libertad y es de un punto de vista de un pirata. El Pirata esta abordo de su barco viajando el mar, mirando hacia la tierra que pasen. Él se nota que allí hay guerras bárbaras y crueles. Muchas veces yo también he estado en algunas circunstancias de que quiero lejarme, o de una manera escaparme. Me hizo pensar en las tantas guerras que tenemos, y la esperanza que todos tienen de escaparlas. Recientemente vi una película que trate de un grupo de hombres, en la segunda guerra mundial, que deseaban estar fuera de las ligas del cautiverio. En la pelicula ellos están encarcelados en una sistema de penitenciario en Siberia, planeando como escapar la tiranía de los rucios y los alemanes. Finalmente salen por un camino peligroso. En el recurso de su jornada caminan unos 6437 kilómetros pero ellos valoraban la libertad mas que a cualquier otra cosa.

“Camino a la libertad” (The Way Back)




Al final de esta película nos damos cuenta que unos de los hombres lleguen a sus destinos, y reciban la libertad y la felicidad. Observamos que su camino fue muy difícil pero sabemos que cada cosa de valor tiene un precio. Pero con el pirata no podemos ver el precio que pago para obtener su libertad, solo vemos su felicidad en ser libre. Como él llego a este punto no esta explicado, pero él si esta feliz y eso es lo que realmente le importa. 

Todos tenemos lugares donde sentimos libres. A lo mejor nos cuesta trabajo llegar, pero los tenemos. Para el pirata era su barco, estar fuera de la tiranía. Allí no hubo leyes ni reyes. Allí es donde tenia todo. ¿Dónde se siente libre usted? ¿Que estaría dispuesto pagar para obtenerla? 



Thursday, September 6, 2012

Nice to Eat You


‘’Using other people to get what we want. Denying someone else’s right to live in the face of our overwhelming demands. Placing our desires, particularly our uglier ones, above the needs of others.” (Thomas C. Foster, How to Read Literature Like a Professor, Pg. 21)

Es una trampa tan antigua como el tiempo. Tratando de ganar algo sobre alguien. Lo vemos cada día y en cada aspecto de la vida. Es una cosa de la naturaleza y si lo pensamos lógicamente, materia no puede ser destruida ni criada, nada mas hay un cambio de forma o de posición. Cuando alguien gana algo también alguien tiene que perder algo. Hay muchos ejemplos de eso en el mundo y en la literatura. El autor Foster se menciona algunas cosas que se traten de eso,  como los “vampiros” o “Wall Street traders”. La cita me hizo pensar de un documentario de una cadena de comida rápida. Que, por ser muy accesible y barato, tiene una demanda grandísimo de nosotros. El documentario  se llama “Supper Size Me”.

                En este documentario un hombre “Morgan Spurlock” hace un experimento para ver los efectos de la comida rápida de “McDonald’s” durante muchos días.  A ver si la comida puede ser saludable o no. (Véase al video)


                    
                  En el video vemos que la comida de McDonald’s obviamente no es muy saludable. El cuerpo de este hombre se engorda  y a la misma vez su salud empeore mucho.  Al comer en este restaurante por un mes seguido el hombre casi muere.  Aun que la comida tiene buen sabor y nos quedamos satisfechos,  nos debilita muy rápido. Pero en un mundo tan rápido y tan exigente como hoy, es casi imposible vivir sin la comida corrida. Las cadenas comerciales saben nuestra necesidad perfectamente. Ellos usan anuncios y muchas otras maneras para que caigamos en su trampa, de comer y comer y comer. Vemos que McDonald’s, como Drácula, es muy atractivo. En la misma manera que Drácula busca las mujeres, McDonald’s también tiene sus victimas, nosotros. Todos nosotros queremos algo barato y rápido, hay una demanda grande por la comida corrida, y es nuestra culpa. El autor es correcto en decir que siempre van a ver vampiros, o sea, personas que quieren poner sus deseos arriba de los demás.  Sí, hay algo malo en ganar de la perdida de los demás personas, y lo vamos a ver hasta el día en que podamos vivir sin ellos.